Felicidad en forma de embarazo

Hoy vengo a contaros algo muy muy especial: una de mis mejores amigas va a ser mamá, y yo no puedo estar más feliz.

Como dice un amigo, ‘en tu pueblo no sabéis hacer nada más que niños’, y la verdad es que no le falta razón. En nuestro grupo más cercano, este año habrá cinco nacimientos (si no sale a la luz ninguno más). No hace falta decir que noticias como ésta siempre alegran el cuerpo vengan de donde vengan, pero cuando la noticia te la da tu amiga, te derrites. Te derrites porque tú ya has pasado por ello y sabes todo lo que le viene y lo feliz que será. Te alegras porque nuestros retoños irán a la misma clase y crecerán juntos. Te mueres de ganas de compartir el sentimiento de madre con ella. Te entra la risa porque sabes que juntas vais a ser muy #malasmadres. Y te impacientas para que llegue ya el otoño y puedas verle la cara a ese bebito o bebita.

Ante hechos como éste, poco más podemos decir que ella y su pareja (al que queremos también un montón) no sepan. Así que os dejamos con una canción que nos encanta y que B ya se sabe de memoria. Per a vosaltres, bonics!

 

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Mi mesita de noche

Vivo sin mesita de noche. Con el cambio de piso hace ya un año, me propuse no comprar nada de mobiliario hasta no estar 100% segura de ello. Luego pasa lo que pasa, te dejas un dineral en muebles y decoración y al día siguiente ves en Pinterest algo parecido, totalmente handmade y te entran los sudores por tener que tragarte el mueble que acabas de comprar. Y por esa regla, llevo doce meses sin mesita de noche.

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I love tattoos

Desde que tengo uso de razón que me chiflan los tatuajes. Quizás penséis que soy una exagerada, pero es real. Recuerdo pedir insistentemente a mis padres poder tatuarme, año sí y año también. Rondaría el año 2000 cuando convencí a mi madre para que me acompañase a un estudio de tattoos para hacerme uno. No sé por qué motivo accedió, supongo que por pesada, porque en mi casa siempre ha imperado aquello de ‘cuando tengas 18 hablaremos sobre ello’. La cuestión es que de allí no salí ni con un triste calcomanía , ilusa de mí. Ahora doy gracias, no gracias a secas no, millones de gracias a mis padres por no bajar del burro ante una adolescente pesada, a día de hoy llevaría escrito el nombre de mi primer noviete en la espalda, qué horror.

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Wish List para el Día de la Madre

Cuando mi padre lea el post de hoy se va a reír mucho. Como hija, siempre he dicho que el Día del Padre y el Día de la Madre eran un invento de El Corte Inglés y yo no celebraba esas cosas… Lo cierto es que con los años una se ha ido volviendo tierna y poco o mucho me gusta regalar (sí, vale, no paso del imprimible gratuito de turno, pero algo es algo).

El caso es que como este año el Día de la Madre me pilla con blog, tiempo e ideas me he decidido a hacer mi primera Wish List, que no es más que apuntar las cosas que una quiere por si cuela algo.
Wishlist_finish

1. Bolso de la nueva colección de ISuma BCN. Me encanta la forma y creo que tiene que ser súper práctico. Sobre todo para las mamás que debemos tener las dos manos libres siempre. Otro día os hablo de la marca, pero ya os avanzo que tiene cosas muy chulas!

2. Sombrero de BohoChic. El otro día, gracias a Una Mamá Motera, descubrí esta marca de sombreros hechos artesanalmente. Ya sabéis eso del ‘culo veo culo quiero’ así que tengo la necesidad de uno para esta primavera-verano. Me encanta este con un toque naranja chillón.

3. Gafas de sol de WoodzeeLo de las gafas de sol de madera no es nuevo, pero a mí siguen gustándome como el primer día. Además, ahora que he perdido las mías, éstas me vendrían de perlas.

4. Bambas Nike. Ahora que tanto se llevan las bambas de este estilo, creo que no me quedarían nada mal estas Nike. ¿No creéis que me pegan mucho?

5. Anillo Oui de Dior. Sí, vale, con solo leer el nombre ya sabemos que es algo inalcanzable, pero para eso existen las ‘wish list’, para soñar. Hace mucho tiempo que estoy enamorada de este anillo, es bonito a más no poder.

 

Ésto es todo por hoy. Pasad buen fin de semana! Nos vemos el lunes!

Postparto: lo que no te cuentan

El otro día, hablando con una amiga que acaba de ser madre y que está en pleno y agotador postparto, me di cuenta que cuando una está embarazada muy poca gente te cuenta qué es el postparto. Ese periodo de adaptación a la vida materna y a tu bebé.

Sí, nos tiramos meses leyendo sobre el embarazo, tipos de parto, cómo son las contracciones, etc. Nos enseñan a respirar, a colocarnos bien para que el parto sea menos doloroso, pero nadie te dice que cuando llegues a casa vas a ser una braga con ganas de llorar noche y día.

Y pensando en mi postparto me ha apetecido haceros una lista de cosas que a mí me ocurrieron (si vais a ser mamis, estad preparadas) y cómo podéis colaborar si estáis cerca de alguien que acaba de parir.

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¡Feliz Sant Jordi!

Cuenta la leyenda que en la villa medieval de Montblanc un dragón tenía atemorizados a todos los habitantes. Para tener satisfecha a la bestia, los vecinos le ofrecían cada día un animal para comer. Llegó el día en que no quedaron animales para abastecer al dragón… Los habitantes, atemorizados por la reacción de la bestia, decidieron hacer un sorteo entre todos los vecinos. Quien saliera elegido sería ofrecido al dragón para una de sus comidas. El azar quiso que la persona elegida fuese la princesa así que ésta sería su manjar. Pero un valiente caballero llamado Sant Jordi apareció en el pueblo para salvar a la princesa, matando al dragón con una lanza. De la sangre derramada nació un rosal, y el caballero regaló una rosa a la princesa… (Imaginaos el resto :P)

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Excursión con amigos

El Viernes Santo, aprovechando el festivo, fuimos con unos amigos y los peques al Centre d’Apropament a la Natura (CAN) de Navàs, a una horita de Barcelona, más o menos.

Se trata de un lugar donde los más pequeños (y los padres también) pueden conocer, observar y en ocasiones tocar animales exóticos o de granja, de los que normalmente no estamos acostumbrados a ver por las calles.

Empezamos la visita juntándonos con otro grupo de padres con niños, en total debíamos ser unas treinta personas. Al principio no me gustó la idea, no porque sea una antisocial, sino porque los niños del otro grupo eran bastante más mayores (el más grande de los nuestros solo tiene tres años), pero bueno, no hubo ningún problema. Bajo las instrucciones de un monitor muy amable, empezamos el recorrido que nos llevó a ver aves rapaces, réptiles enormes y algún que otro animal peligroso.

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