Feliz día de las @malasmadres

Tenía pendiente escribir un post sobre el Club de Malasmadres y qué mejor día que hoy, Día de la Madre, para hacerlo, sumándome a la iniciativa de otras malasmadres del mundo.

No sé exactamente cuándo nació el Club (en otoño de 2013, creo) pero sí sé que fui de las primeras en apuntarme (cosa que no tiene mérito ninguno, pero ahí queda). Hacía mucho tiempo que seguía a Laura, de La Niña Sin Nombre, y sus aventuras con su pequeña y su Diario de Malamadre. Siempre me ha gustado esa sección porque habla de la maternidad tal cual la vive, sin pelos en la lengua, como la vida misma. Así que siguiendo esa tónica, me pareció una idea más que estupenda la creación del Club.

Para los que aún no sepáis de qué estoy hablando, el Club de Malasmadres es mucho más que un grupo de madres con ganas de desahogo. Para mí son madres desconocidas, de distintos puntos del mundo (porque ahora ya es internacional) que están ‘ahí’ para decirte: ‘la maternidad no es de color de rosa, pero no te preocupes, lo estás haciendo bien’ o ‘eso nos pasa a todas’. Y os parecerá absurdo, pero el ‘eso nos pasa a todas’ alivia que no veas. Y todo eso gracias a Laura y a Verónika de Sin Preparación Alguna.

Cuando tuve a B era la mujerenciclopedia en el mundo de la maternidad. Me había leído todos los libros habidos y por haber. Me sabía de memoria todas las corrientes nutricionales, técnicas de sueño, y todo lo que intentan vendernos a las madres primerizas. Tuvieron que pasar unos meses para que me diese cuenta que me estaba exigiendo algo que no podría mantener eternamente si lo que quería era ser feliz. Lo mejor para mi niña era, es y será siempre lo que yo crea necesario (dentro de una razón, claro está) y nada ni nadie tenía que decirme cómo tenía que ser yo como madre.

La vida de trabajadora, ama de casa, madre, amiga y todo lo que puede ser la vida de una mujer no se podía llevar con la exigencia que yo la estaba llevando. Y no es que fuese el Club el que me abriese los ojos, no. Por suerte los fui abriendo poco a poco mucho antes de la creación de éste, pero claro, tampoco compartes tus méritos de malamadre en el parque, no vaya a ser que te miren mal a ti y a tu hija y eso si que no, no y no. Pero lo que tiene el grupo de malasmadres es que te das cuenta que aunque la gran mayoría calle, todas hacemos lo mismo.

Personalmente, no soy superwoman. Y me es imposible estar asalariada por las mañanas, ser emprendedora por las tardes/noches, tener una casa limpia y perfecta, la ropa siempre al día y la depilación y manicura hecha cada mes. No se puede, o yo no puedo, pero no por eso dejo de ser la mejor madre que mi hija puede tener. Que las camas quedan sin hacer? Que queden. Que le das tres días lo mismo de cena a la niña porque estás en la calle no tienes tiempo de más? Pues se lo das. Que la niña se tiene que quedar a dormir un finde con los abuelos para que tú puedas tomarte tus GT’s tranquilamente en una boda? Pues se queda. Y punto. Y no hay más. Y a quien no le guste que mire para otro lado. Esa es mi visión.

Y no, no por eso dejo de ser una madraza como se ha dicho en muchos sitios. No de mí, si no de las malasmadres en general. A mi hija no le falta ni le faltará nunca de nada, y está siendo educada siguiendo unos principios y valores que tanto su padre como yo creemos que son los mejores. Y eso no cambiará porque un día vaya a la guardería con la ropa sin planchar o la lleve al McDonalds a comer porque no tengo nada en la nevera.

Y a parte de todo esto, el Club de Malasmadres siempre está ahí. Sea la hora que sea, el día que sea, llueva o haga un sol radiante, siempre habrá alguna malamadre en Twitter o en Facebook dispuesta a reírse con tus anécdotas, a aconsejarte si es necesario y a decirte aquello de ‘eso nos pasa a todas’. Y son malasmadres sin rostro, con avatares dispares, desconocidas, pero con una cosa en común: quieren a sus hijos con locura y darían la vida por ellos y por su felicidad.

Y no podía terminar el post de hoy, sin felicitar a mi madre, que aunque ella diga que no, yo sé que ella siempre ha tenido ese punto de malamadre que todas llevamos dentro. Por ser la buenabuela de B. Por estar siempre ahí. Por criticar, con amor, todo lo que hago mal como madre. Y por no fallar nunca jamás de los jamases. Te quiero, mama.

Os dejo con algunos de los TIPs del Club de Malasmadres para que os echéis unas risas y reconozcáis que ‘eso nos pasa a todas’.


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(Éste es mío. Qué orgullosa estoy de él).

Todas las fotos del post de hoy pertenecen al Club de Malasmadres.

Que paséis un feliz Día de la Madre. Si podéis, acuchad mucho a las vuestras!

Hasta mañana!

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19 comentarios en “Feliz día de las @malasmadres

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