Lágrimas

Hoy (ayer para vosotros) he llorado. Hacía tiempo que no lloraba con este sentimiento de felicidad recorriéndome por dentro. Creo que la última vez que lo hice fue una mañana de septiembre de 2012, y por el mismo motivo. Son lágrimas que caen encima de la pantalla de mi móvil mirando a una criaturita recién nacida, de ojos preciosos, que se esconde detrás de un gorro que a día de hoy es enorme. Son lágrimas que se escapan al ver a esa mamá con los ojos llorosos, con cara de cansada pero con la sonrisa de felicidad que tiene cualquier madre al mirar a su recién nacido. Lágrimas de ver a quien ha sido tu compañera de viaje des de que naciste (bueno, ella apareció un año más tarde) convertida de nuevo en mamá. Lágrimas contenidas al escuchar su voz contándome todo, y ver que ha ido perfectamente y que las dos están bien.

Llorar de felicidad es de las cosas más maravillosas que hay en este mundo, y hoy, una cosita de poco menos de tres kilos lo ha vuelto a provocar.

Benvinguda al món, princesa. Enhorabona, família. T’estimo, reina.

Paula

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DIY: un cabezal de madera

Siguiendo nuestra andadura en el mundo de la decoración de la casa, uno de los días del puente terminamos de hacer el cabezal de nuestra cama que habíamos empezado días atrás. Bueno, Uri lo hizo, B colaboró pasándole las herramientas y yo miré e hice fotos (típica estampa). Aún no lo tenemos terminado, porque le faltan los detalles finales, pero como soy la persona más impaciente que hay sobre la faz de la Tierra, hoy toca post para enseñároslo.

Hacía ya mucho tiempo que teníamos la idea (Pinterest nos había ayudado una vez más) y el material, pero un día por una cosa y otro por otra, el cabezal sin hacer. Veréis que no tiene ningún secreto y es muy fácil.

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La canastilla

Con la racha que llevamos de embarazos a nuestro alrededor, se me ha ocurrido colgaros la lista de cosas que tenéis que llevar al hospital para el nacimiento de vuestro bebito o bebita. Si no estáis esperando un hijo/a pero esperáis tenerlo tarde o temprano, no os vayáis. Algún día necesitaréis esta lista.

Cuando eres madre primeriza, seguramente quieras tener la canastilla preparada a los siete meses de embarazo, por si las moscas. La pasearás de casa al coche y del coche a casa, no se diera el caso que te pongas de parto y se quede el niño sin pijama. Sacarás las cosas de la bolsa y las mirarás infinidad de veces, o eso es lo que hice yo en mi primer embarazo. Ahora estoy de 37 semanas y aún tengo la canastilla por hacer. No os vayáis a creer que no tengo nada, al contrario, lo tengo todo, pero no colocado para salir corriendo. Prometo hacerlo esta semana.

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Feliz día de las @malasmadres

Tenía pendiente escribir un post sobre el Club de Malasmadres y qué mejor día que hoy, Día de la Madre, para hacerlo, sumándome a la iniciativa de otras malasmadres del mundo.

No sé exactamente cuándo nació el Club (en otoño de 2013, creo) pero sí sé que fui de las primeras en apuntarme (cosa que no tiene mérito ninguno, pero ahí queda). Hacía mucho tiempo que seguía a Laura, de La Niña Sin Nombre, y sus aventuras con su pequeña y su Diario de Malamadre. Siempre me ha gustado esa sección porque habla de la maternidad tal cual la vive, sin pelos en la lengua, como la vida misma. Así que siguiendo esa tónica, me pareció una idea más que estupenda la creación del Club.

Para los que aún no sepáis de qué estoy hablando, el Club de Malasmadres es mucho más que un grupo de madres con ganas de desahogo. Para mí son madres desconocidas, de distintos puntos del mundo (porque ahora ya es internacional) que están ‘ahí’ para decirte: ‘la maternidad no es de color de rosa, pero no te preocupes, lo estás haciendo bien’ o ‘eso nos pasa a todas’. Y os parecerá absurdo, pero el ‘eso nos pasa a todas’ alivia que no veas. Y todo eso gracias a Laura y a Verónika de Sin Preparación Alguna.

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