Adiós, amigo, adiós.

Recuerdo una vez, en primero de Bachillerato, la profe de Filosofía nos dijo “los amigos que tenéis ahora, probablemente no serán los mismos que tendréis dentro de diez años”, y todos, mirándonos los unos a los otros soltamos un “si hombre! Nosotros seremos amigos para siempre!”. Ja! Cuánta razón tenía esa profe…

Af0sF2OS5S5gatqrKzVP_SilhoutteLa vida nos cambia, evolucionamos, tenemos nuevas inquietudes y los amigos vienen y van. O mejor dicho, los conocidos vienen y van, los amigos (los de verdad) se quedan. Hay una época en la vida, en la que tenemos muchos amigos (hablo en masculino pero incluyo también amigas), un montón de gente dispuesta a dar por nosotros hasta un ojo, a pelear y a beberse la noche a nuestro lado aunque ese día no apetezca salir. Es una época en la que todos hemos tenido las mismas inquietudes: la música, la noche y las cervezas.

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Mis siestas no son para el verano

DSC_0737_bnNecesito que termine el verano. Así, tal cual. Lo necesito más que la siesta que llevo reclamando meses y más que mi café de cada mañana. Necesito ir a recoger a mis niñas al cole con unas ganas inmensas, en lugar de llegar a casa armándome de valor para salir victoriosa de una tarde de piscina.

Antes de que se altere el sector nomeseparodemishijos y paraquétieneshijas, quede claro que amo a mis hijas por encima de las posibilidades y que me encanta compartir con ellas las tardes (y las noches y las mañanas), pero ya. Creo que tanto ellas como yo ya hemos llenado el cupo de amor veraniego. Necesitamos un respiro. Urgente.

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