Ser madre de dos y otros cuentos

Cuando comuniqué a mi entorno que estaba embarazada de nuevo, ahora hace un año, la mayoría de voces gritaban ‘no sabéis lo que hacéis’, ‘es mucha faena’, ‘B va a crecer de golpe’ y muchas otras afirmaciones de esas que la gente te lanza sin que tú le preguntes. El caso es, y eso sí que es cierto, que no es lo mismo el primero que el segundo, para lo bueno y para lo malo.

Estos días he estado con el #buenpadre trabajando fuera. Nada, tres días de nada, pero que para mí han sido como un mes entero. Y he tenido que estar sola ante el peligro para darme cuenta de muchas cosas que son distintas entre el primer hijo y el segundo. (Y los que tengáis tres o más, ya ni os cuento). Los segundos somos espabilados porque la vida así nos ha hecho, o porque así nos han hecho nuestros hermanos, o nuestros padres. No nos queda otra, tenemos que sobrevivir.

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5 recuerdos de este verano

Pasada la fase que os contaba el otro día aquí de ‘quiero que termine el verano’ toca reconocer que estos meses también han tenido cosas chulas. Hoy os cuento las cinco que más feliz me han hecho, sumándome así a la idea de 39 semanas.

1. Enterarme, una noche de fuegos artificiales un poco atropellada, que voy a ser tía, o lo que es lo mismo, que mi hermana está embarazada. Otro día me pondré sensiblona con el tema. Aún no sabemos qué es, pero aquí la tita molona ya está pensando en hacerle mil cosas para su rinconcito, comprarle muchas mudas cuquis y mimarlo como si no hubiese un mañana.

2. Hacer el café cada mañana con mis mujeres y niñas del Cafelito. Cafés entre pañales, donuts repartidos entre tres, juguetes repetidos para que no se peleen, pero sobretodo muchas risas (y muchas ganas de que llegase septiembre). Voy a echar de menos esos ratitos cuando empiece a trabajar…

3. Dormir siestas eternas con mis dos niñas. Amontonadas las tres en el sofá o en la cama, pegadas como cromos, pero las siestas más ricas que tendré jamás. Esa sensación de ‘se han dormido’ es gloria… Muchos días me quedaba despierta de la emoción que me suponía tener un rato para mí, pero en el 80% de los casos, me he unido a ellas. Siestas de babilla, las llamo.

4. Celebrar el primer aniversario de Escampalaboira.cat. Bien sabéis que este proyecto me comporta muchas horas de no sueño y muchas reuniones. Pero la satisfacción y la felicidad que comporta ver una cosa tuya (y de mis socios, claro) no se puede explicar en tres palabras. A finales de mes cumplimos un año, y espero q esto crezca y cumplamos muchos más.

5. Vivir la primera sonrisa de La Chica. Ver como se ríe a carcajadas con su hermana, que es capaz de echarse al suelo para hacerla reir. Cuando se saca el bibi de la boca bajo una sonrisa de ‘estoy enamorada de mamá’ y a mí se me cae la baba… Noto que con ella ya hemos pasado los meses más duros y ahora empezamos a disfrutar.

Y esto es todo!

Feliz fin de semana. Nos vemos el lunes!

Un abrazo!

Perderse en el Empordà

Los que me seguís en Instagram, sabréis que a finales de agosto pasamos cuatro días en el Empordà. Normalmente, nuestras visitas a esa maravillosa tierra se basaban en playa, calas, sol y buen comer. Cuando éramos más jóvenes, alquilábamos un apartamento de seis con nuestros amigos y nos metíamos 15. Con los años fuimos centrándonos y viviendo los veranos más de relax, y ahora que tenemos niñas, lo que queríamos era algo tranquilo, calma y algo de playa. Y por suerte, los abuelos se encargaron de llevarnos al sitio ideal: Ca l’Anguila.

Ca l’Anguila es una casa rural situada en la comarca del Baix Empordà, a 300 metros del precioso pueblo medieval de Peratallada. Es un municipio de interior, a escasos minutos de las playas más cercanas, pero os aseguro que a ese pueblo no le hace falta mar ni barquitos para ser de diez. Pero hoy os vengo a hablar de esa casa. No habíamos estado nunca, y la verdad es que nos encantó y no nos defraudó nada.

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Happy birthday to me

Sí, HOY ES MI CUMPLEAÑOS. Hoy cumplo 28 añitos, y digo itos porque aunque a mí me parecen ya unos cuantos, muchas de vosotras os empeñáis (sobretodo vía Twitter) en nombrarme yogurina, cosa que me parece estupendo, así que sí, añitos.

Tengo pendiente hacer una lista molona como la de Starenrojo o su hermana 39 semanas (entre otras chicas), sobre 50 cosas sobre mí, pero hoy, en motivo de mi cumple, he preferido hacer una lista con 28 cosas guays que me han pasado desde el 6 de agosto de 2013, hace exactamente un año (el orden no tiene ningún tipo de importancia). Así que ahí va:

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What do you DIY?: Los materiales

El viernes pasado, María y yo os presentábamos el proyecto What do you DIY? en el que, a grandes rasgos, las participantes tenemos que hacer una manualidad con tres materiales elegidos al azar de una lista inicial (pinchad en el link para ver el post con la información completa).

En primer lugar, daros las gracias por la acogida inicial que ha tenido el reto, sois muchas las que, a priori, os habéis animado a participar… Si aún no sabes de qué va el tema y te quieres animar, ¡no lo dudes! Como más seremos, ¡mejor!

A través de las redes, algunas de vosotras nos habéis planteado la duda de si para hacer vuestro proyecto podéis utilizar otros materiales, si los tres escogidos son obligatorios y algunas preguntas más así que aquí estamos para aclararlo:

Los tres materiales, en esta ocasión CHAPAS + TRONCOS + ROTULADORES O COLORES, son de uso obligado y deben tener el papel de actores principales en vuestro DIY. Somos conscientes que es muuuuuy difícil llevar a cabo cualquier proyecto con solo estas tres cosas, así que hemos decidido que también se pueden utilizar otros materiales. ¡Ojo! No estamos hablando de incorporar materiales de la lista inicial (que podéis ver más abajo), sino elementos que nos pueden ayudar a ‘enlazar’ los tres protagonistas sin alterar el objetivo de What do you DIY? Un ejemplo de materiales que podríamos utilizar como extras son: papeles, pintura, cordel, hilo, clavos, cola, etc…

Teniendo en cuenta esto, la lista de materiales iniciales queda modificada. Os la volvemos a colgar para que la tengáis presente.

Materiales_bueno

Esperamos habernos explicado y resuelto vuestras dudas, y pedimos disculpas a las participantes que ya se han puesto manos a la obra sin tener esto en cuenta.

Un abrazo… y ¡a crear!

 

DIY: un conejito de cartón

Estoy en pleno subidón handmade. Lo largo que se me está haciendo este embarazo, el aburrimiento y la necesidad de ‘matar’ las horas hace que no pueda dejar de pensar en pequeñas cositas que puedo elaborar con lo que tengo a mi alcance. No creáis que no haga nada más en todo el día… También limpio, trabajo, cuido de B y descanso, pero es que el día es muuuuy largo cuando una está en casa mañana, tarde y noche.

Total, a lo que iba. Hace unos días, Lucía ‘Baballa’ publicaba un post con un DIY muy sencillo: un perro de cartón. La verdad es que fue verlo y pensar ‘tengo que hacerlo’. Los perros no son sangre de mi devoción así que busqué otro animal que me gustase y no podía ser otro que el conejo. Durante muchos años tuve uno, se llamaba Teo, y era la bola de pelo más bonita que han visto mis ojos. Le tenía mucho cariño, la verdad.

Así que busqué la forma de un conejo en la red, la dibujé en un A4 y la copié encima del cartón. En total dibujé y corté tres formas, porque el cartón que tenía era muy grueso y con tres capas ya tuve suficiente. Las pegué entre ellas con cola blanca, las limé un poquito y les puse un lacito. No hay cosa más fácil para la tarde de un sábado.

Este es el resultado:

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A mí me gusta mucho el resultado. ¡Espero que a vosotros también!

Lágrimas

Hoy (ayer para vosotros) he llorado. Hacía tiempo que no lloraba con este sentimiento de felicidad recorriéndome por dentro. Creo que la última vez que lo hice fue una mañana de septiembre de 2012, y por el mismo motivo. Son lágrimas que caen encima de la pantalla de mi móvil mirando a una criaturita recién nacida, de ojos preciosos, que se esconde detrás de un gorro que a día de hoy es enorme. Son lágrimas que se escapan al ver a esa mamá con los ojos llorosos, con cara de cansada pero con la sonrisa de felicidad que tiene cualquier madre al mirar a su recién nacido. Lágrimas de ver a quien ha sido tu compañera de viaje des de que naciste (bueno, ella apareció un año más tarde) convertida de nuevo en mamá. Lágrimas contenidas al escuchar su voz contándome todo, y ver que ha ido perfectamente y que las dos están bien.

Llorar de felicidad es de las cosas más maravillosas que hay en este mundo, y hoy, una cosita de poco menos de tres kilos lo ha vuelto a provocar.

Benvinguda al món, princesa. Enhorabona, família. T’estimo, reina.

Paula

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