Ser madre de pueblo: vol. I

Vivir en un pueblo es una de las cosas más maravillosas que tiene mi vida.

Cuando naces y creces en un lugar donde no hay demasiado volumen de tráfico, donde tienes el bosque al lado, y donde puedes hacer y deshacer lo que te venga en gana porque el mayor peligro es que te caigas del árbol, eres feliz. Con los años, empiezas a verle las cosas negativas (aunque pocas) de vivir en él: te tienes q desplazar para salir de fiesta, para ir al cine, para comprar ropa, para estudiar… nada que no se arregle con un golpe de coche, pero en ese momento, es un coñazo.

Cuando decidimos que queríamos ser padres, supimos que queríamos hacerlo en el pueblo (llevábamos un tiempo viviendo fuera de él) porque es el entorno donde los dos queremos que crezcan nuestras hijas.

Pero de lo que quiero hablar hoy es de lo que conlleva vivir en un pueblo cuando decides ser madre y digo decides porque desde ese momento vas a vivir en un interrogatorio constante. Aquí van unas cuantas glorias de las que se oyen en la calle:

Cuando no eres padre y tus amigos sí (a nosotros no nos ha pasado, pero tengo amigas que lo sufren a diario):

  • ¿Para cuándo el bebé?
  • ¿Otro viaje? ¿Pero no vais a pensar en tener un crío?
  • ¿Y tú, no te animas?
  • Se te va a pasar el arroz y verás…

Cuando estás embarazada:

  • ¡Pues no se te nota! (Claro señora, estoy de 12 semanas, usted qué cree?)
  • ¿Ha sido buscado? (Ésta me hace mucha gracia… A usted le voy a contar si ha sido un descuido o si llevo un año probando).
  • Por la cara/barriga, es un/a niño/a (Ésta te acompaña hasta que no te haces la ecografía pertinente. Todo el mundo es ginecólogo en un pueblo).
  • Tienes mucha barriga. ¿Estás segura que sólo llevas uno?
  • Tienes la barriga muy baja o los labios hinchados, a ver si va a salir antes… (Eso te lo dicen cuando te queda un trimestre).

Cuando estás embarazada del segundo:

  • ¿Ha sido buscado? (Otra vez, no vaya a ser que tengamos que llamarle el niño penalty y se nos pase).
  • Pero ya os lo habéis pensado bien? (No mire, somos unos cabraslocas y traemos niños al mundo a la ligera).
  • No sabes la que se te viene encima… (No, no lo sé. Pero por mucho que usted me lo explique tampoco me haré una idea, así que deje que aprenda con la propia experiencia).
  • Verás que celos va a tener la hermana mayor… (¡Gracias! Es lo que toda embarazada con las hormonas alborotadas quiere escuchar).
  • ¿Y cómo te lo vas a hacer? (Pues como todo el mundo, ¿no? Llorando, tirando de abuelos, de guardería, trabajando…)
  • Ésta me la han dicho hoy, por eso me he lanzado a escribir: ¿No eres tú muy pequeña para llevar paquete? (Me he quedado tan parada que no he sabido qué responder…)

Y finalmente, cuando ya eres madre:

  • ¿La crías? (¡Sí! E igualmente la criaría si le diese un biberón de litro en cada toma).
  • Uy, se parece mucho al padre! (En tono de chinchar) (¡Peor sería que se pareciese al vecino, señora!)
  • ¿La vas a llevar a la guardería? ¿No te da lástima tan pequeña? (Pues algo sí, pero peor sería dejarla atada a la puerta de mi trabajo)

Y así podría seguir hasta aburrir al personal. Pero aun así, os juro que ser madre en un pueblo es súper guay (otro día os cuento lo bueno que tiene y veréis…)

Y a vosotras, ¿qué frases para madres os tienen fritas?

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