Ser madre y vivir en una noria

Hola? Hay alguien ahí? Espero que alguien quede por estos lares después de más de tres meses sin actualizar. Por un momento hasta he creído que había dejado de tener un blog, pero chicas, la vida no me da para más. Además, reconozco que quiero hacer cambios en el blog, reorganizar cositas y cambiarle un poco la cara, y con la excusa de reemprender mi aventura cuando eso esté hecho, ni escribo ni nada… Fatal, lo sé. Pero nadie dijo que esto fuese fácil.

Bueno, total, a lo que iba. Vengo a reflexionar un rato. Hace días que leo por todos sitios debates sobre conciliación, sobre el mercado laboral de las madres, sobre educación con apego, sobre Montessori, sobre los deberes… Vídeos de niños que reclaman a sus madres, otros que las adoran en público, pero que en definitiva lo que piden todos es tiempo con ellas. Es tanta la información que nos llega sobre la maternidad y sobre la educación que una ya no sabe si lo está haciendo bien o no. Ah! Y luego no olvidemos que acabamos de pasar el 8 de marzo, día en el que estuve cabreada todo el día refunfuñando que ‘esto es una mierda’ y que ‘nos han timado’.

Os pongo en situación. Soy de las, por lo que veo, pocas mujeres que puede compaginar bastante bien su vida laboral y maternal (lo de personal lo dejamos para cuando las niñas sean un poco más grandes). Trabajo asalariada cinco horas diarias, lo que me permite estar con mis hijas toda la tarde. Recogerlas en el cole, llevarlas al parque, jugar con ellas, merendar juntas, bañarlas, disfrutar de ellas, vaya. De lo bueno y de lo malo. No olvidemos las pataletas de B a pie de calle, las caídas constantes de la Chica, los ‘ahora lo tenía yo’, los celos, etc. Pero en general, puedo decir que estoy contenta con poder vivir bastante sus días.

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Cuando seas madre…

… comerás huevos. Si queréis que os diga la verdad, no conozco el origen de esta frase (ni tan solo sé si encaja muy bien con lo que voy a explicar). Lo que sí que sé, es que es cierta a más no poder, como cualquiera que empiece con ‘cuando seas madre…’ Y no es que me tengáis comiendo huevos día sí y día también, sino que me he tenido que tragar tantas cosas que he dicho antes de ser mamá, que algún día el cajón de ‘cosas que dije’ rebosará de lleno.

Sí, yo era (o más bien, soy) de esas que va por la vida diciendo ‘yo nunca haré esto’ o ‘yo nunca haré aquello’. Los que me conocéis sabéis que soy de poco filtro y muchas veces digo las cosas sin pensar (maaaal, Noemí, mal). Si a eso le sumas cierto grado de inexperiencia en el mundo de la maternidad, salen ‘perlas’ que tarde o temprano tendrás que tragarte sin masticar.

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