Lágrimas

Hoy (ayer para vosotros) he llorado. Hacía tiempo que no lloraba con este sentimiento de felicidad recorriéndome por dentro. Creo que la última vez que lo hice fue una mañana de septiembre de 2012, y por el mismo motivo. Son lágrimas que caen encima de la pantalla de mi móvil mirando a una criaturita recién nacida, de ojos preciosos, que se esconde detrás de un gorro que a día de hoy es enorme. Son lágrimas que se escapan al ver a esa mamá con los ojos llorosos, con cara de cansada pero con la sonrisa de felicidad que tiene cualquier madre al mirar a su recién nacido. Lágrimas de ver a quien ha sido tu compañera de viaje des de que naciste (bueno, ella apareció un año más tarde) convertida de nuevo en mamá. Lágrimas contenidas al escuchar su voz contándome todo, y ver que ha ido perfectamente y que las dos están bien.

Llorar de felicidad es de las cosas más maravillosas que hay en este mundo, y hoy, una cosita de poco menos de tres kilos lo ha vuelto a provocar.

Benvinguda al món, princesa. Enhorabona, família. T’estimo, reina.

Paula

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