Mis siestas no son para el verano

DSC_0737_bnNecesito que termine el verano. Así, tal cual. Lo necesito más que la siesta que llevo reclamando meses y más que mi café de cada mañana. Necesito ir a recoger a mis niñas al cole con unas ganas inmensas, en lugar de llegar a casa armándome de valor para salir victoriosa de una tarde de piscina.

Antes de que se altere el sector nomeseparodemishijos y paraquétieneshijas, quede claro que amo a mis hijas por encima de las posibilidades y que me encanta compartir con ellas las tardes (y las noches y las mañanas), pero ya. Creo que tanto ellas como yo ya hemos llenado el cupo de amor veraniego. Necesitamos un respiro. Urgente.

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Dichoso summer time…

Llevo poco más de una semana de mamá primaveral y la verdad es que me encanta. Empieza a hacer bueno, podemos estar muchas horas en la calle (ay, lo que me gusta a mí la calle) y el calor aún no aprieta en exceso, así que estamos regaladas. Pero hay una cosa que no me gusta nada, y es que en menos de dos telediarios tenemos aquí el verano, y con él, la playa y la piscina. La otra vez, llegué a junio bastante recuperada del embarazo/parto, pero esta vez no me va a dar tiempo, os lo digo desde ya.

Podéis pensar que no es para tanto, pero sí, sí es. Cuando vives en el interior, tienes tiempo, y te gusta, te tiras el verano en la piscina. En mi pueblo es el lugar de socialización de todo el mundo, de junio a septiembre. Los fines de semana, si puedes, te escapas a la playa, pero por lo general piscineas cada día un poquito. Por eso entenderéis que a una servidora le preocupe llegar en condiciones a la fecha de apertura de la temporada de piscina. Y bueno, más que llegar en condiciones, que ya sé que no va a ser, lo que me preocupa es encontrar un biquini que disimule que acabo de parir, y os aseguro que no es fácil.

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